martes, 23 de abril de 2013

La ruleta de la realidad


Carla mantuvo la botella en su nariz y rápidamente aspiró todo el dulce aroma, pero no servía de nada, Ella solo había trabajado para la Destiladora de felicidad por unas semanas, y no había probado ninguna de las extrañamente específicas pociones, así que resoplar el olor no iba a decirle nada. Si sólo hubiera prestado atención cuando las cajas llegaron, ella pensó, pero estaba tan ocupada tratando de desatascar el papel que ahora todo lo que tenía era un manojo de etiquetas, una docena de cajas de botellas, y una fecha límite.

Realmente no había nada más que pudiera hacer, así que respiró profundamente, colocó la botella en sus labios y tomó un trago. La infusión le quemó el fondo de la garganta tan fuertemente que empezó a toser y a jadear por aire. Sudor goteaba como lágrimas por su rostro mientras la botella se le escapaba de las manos y rebotaba en la alfombra, derramando lo que sea que hubiera probado en el suelo. Ella no podía imaginar que había  metido a su cuerpo, pero las horribles posibilidades abarrotaban su mente.

Carla se apresuró al escritorio y rebusco en las etiquetas mientras su cabeza parecía que se llenaba de algodón. No había manera de que esto fuera "La dulzura de sexo de reconciliación"  y mientras no esta seguro como "Salirse de una película de Adam Sandler" se supone que se sentiría, este definitivamente no era ese. Mientras más buscaba, más segura estaba de que lo que sea que se revolvía en su estómago la mataría si no pensaba en algo rápido.

 Nada en la pila se sentía remotamente como lo que sentía, pero habían algunas etiquetas que parecían prometedoras. Si ella pudiera de alguna manera encontrar "Momento de inspiración" o "Deus Ex Machina", entonces quizás podría lidiar con esto antes de que su supervisor la descubriera. Había un etiqueta marcada "Encontrando un Maguffin", pero no contaba que fuera esa.

Tomó un gran sorbo de una botella de una diferente caja, pero inmediatamente se arrepintió. La primera botella la enfermaba, así que sólo un idiota hubiera ciegamente probado una segunda. Su mente la acusaba por su propia estupidez hasta que finalmente vio la etiqueta que decía "Darse cuenta de que sigues cometiendo el mismo error". Carla pegó la etiqueta en la botella y abrió una tercera caja.

La siguiente caja estaba llena de "Segundos pensamientos", pero ella seguía. "Falsa esperanza" fue un poco confusa, pero le dio la fuerza de seguir adelante, Carla consideró detenerse cuando llegó a "Darse cuenta que un asunto ya esta hartando", pero para entonces solo quedaba una caja y la olor de la poción que había derramado en la alfombra era un constante recordatorio que ella aún no tenía ni idea que veneno era la primera botella.

Carla llevó la última botella a sus labios, pero sólo una gota trajo una alarmante revelación que ella había encontrado "Alarmante revelación". Tomo otro trago y se dio cuenta de que había una etiqueta que estaba olvidando - la etiqueta atorada en la impresora.

La impresora no dio cuartel, pero Carla por fin arrancó la etiqueta. Su mente llenó con muchas terribles posibilidades que ella no quiso mirar, pero el pensamiento que ella podía mirar sin saber que la mató era peor. Volteó la etiqueta lentamente en su mano y habían sólo cuatro palabras:

"Saltando a malas conclusiones"

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