martes, 23 de abril de 2013

Cuerda de sueños


Jenny soltó un suspiro ansioso cuando encontró la puerta al apartamento de Adrián sin seguro. Sus mensajes de textos habían sido progresivamente preocupantes, partiendo de "¿Recuerdas cuando tuvimos a Misty?" hasta "Vamos a ver El Prisionero ahora" en el espacio de unos pocos días. Se había olvidado de su rompimiento de nuevo, y eso significaba que estaba perdido.

El olor de chifa pasada de días llenaba el apartamento y la única luz que alumbraba a través de las bordes de las cortinas. Las botellas empezaban en la mesa de la sala. Jenny recogió una y leyó la etiqueta, "El suspenso de mirar la temporada completa de Lost con ella". Ella casi lo tiro contra la pared. La destilación de felicidad era una operación legal; para los usuarios casuales, sus cócteles desencadenantes de memorias podían ser agradables, incluso terapéutico. Pero Adrián era un abusador, y el constante revivir de memorias habían recableado su cerebro.

Lo encontró en el cuarto, ojos perdidos en la pantalla de la tv. Algún famoso estaba disfrutando si café. Seis botella de "Lost" sentadas en la mesita de noche, ninguna terminada por completo. Jenny levantó una botella y se sentó al borde de la cama. ¿Por qué este recuerdo? Él nunca dijo.

Echó el resto de las pociones por el drenaje y encontró una bolsa de basuras da las vacías. Dejo el cuarto para el final, sin ganas de ver,o en eses estado por mucho tiempo así. Pero mientras levantaba las botellas de la mesa de noche, sus ojos se ahitaron y la miró, realmente la miró.

"Hey, nena." Su voz crepitaba y Jessy se preguntó si había esta sobreviviendo con parches hidratantes. ¿Qué hora es?

Ella dejó las botellas y acarició su frente. Estaba pegajoso e hizo una nota mental para dejar un vaso de agua en la mesa de noche. "Deberíamos dormir." Ella susurró. "Ambos tenemos que trabajar en la mañana." Él sonrió y se acurrucó en el cobertor.

Mientras echaba las últimas gotas de la poción por el caño, Jessy tuvo un pensamiento. Este no era el Adrián del que se había despegado; no el Adrián que se había metido tanto en su trabajo que no lo había visto por días. Este Adrián apenas podía recordar un momento más allá de el fin de semana perdido que miraron Lost. Aún habían muchos meses felices más allá de esos tres días. Quizás ya no había razón para alejarse. Quizás podían te escribir la historia como Adrián reconfiguró sus rutas neuronales.

Jessy llenó un vaso de agua y dejó que sus dedos bailarán en las mejillas de Adrián mientras dejaba el vaso al lado de la cama. Entonces abrió las cortinas, levanto el cobertor, y se metió a la cama a su lado.

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