"Lo que ven aquí es justicia."
Dijo una voz desconectada y sin rostro por un lado mientras ellos observaban el
monitor en su frente, un cerebro guardado en lo que parece ser un
frasco de conserva, conectado a electrodos y varios cables y enchufes. Un ojo,
al menos eso era lo que se podía ver, girando de un lado a otro mientras los estímulos
se presentaban en los varios monitores al azar.
La voz continuó, “Lo que ven aquí
es un cerebro desconectado de todo contacto real excepto por una minúscula
estimulación de realidad y de sentido visual. Por supuesto, él,
y uso el término a la ligera, solo puede ver lo que se encuentra directamente
frente a él, y no tan bien para empezar.”
“Por favor note, yo no solo hago esto al individuo en la
pantalla por el placer de venganza o tortura, aunque espero que sufra una larga
y principalmente dolorosa vida separado de casi todo lo que lo hacía humano. El
líquido provee todas sus necesidades, excepto por algunas. Ocasionalmente una
pizca de azúcar y cafeína será enviada al cerebro, una pequeña probada para
recordar a esas neuronas adictas a la sustancia como se siente, y rápidamente
retirarlo. Oh, sí, puedo ver que parte del Convenio de Ginebra no lo permite,
si él fuera un prisionero. Pero como muchos de ustedes deben saber, sus propios
países mostraron al mundo que hay maneras de evadirla.” La voz pausó, como si
pensara que presentar a continuación. “Pero por sobretodo, esto es justicia, te
aseguro, y ciencia, en su máxima y libre indulgencia.”
Mientras una de las personas seguí mirando fijamente al
monitor, estupefacto por las líneas de
texto que parecían al costado. La voz volvió con una explicación, “Como pueden
ver, el cerebro, incluso en este estado, puede aprender a manipular su
ambiente. Las palabras que ven son generadas por los pensamientos y emociones
del sujeto. Una deliciosa ironía, seguro, considerando que he luchado con tantas
cosas en mi vida, algunas de ellas por la asquerosa y terrible meta de esta criatura,
que muchas personas verían como conocimiento “corrupto”. Sin moralidad, la ciencia
se puede tan terrible y terrorífica como la más extremista y rabiosa religión,
puede llevar a actos y atrocidades que nos llevan más allá de los peores
dictadores y soberanos. Nos puede llevar a la destrucción a tal escala que no
solo barrería con toda la vida en la tierra, sino asegurar que ninguna vida
pueda prosperar de nuevo.”
Una miradas furtivas en los ocupantes del cuarto movieron
sus ojos a el rincón oscuro que pareciera escupir odio y vitrol al sujeto en la
pantalla. Aún así, nadie habló, nadie se atrevió a desafiar al hombre que
estaba controlando tal macabra escena.
“Oh, yo sé que encuentran tal final repulsivo, tan agotador.
No consigo un obvio placer en ver a este ser gritar a través de los etéreos
aparatos tratando desesperadamente de conseguir que alguien, quien sea,
escuche, incluso si lo llevara a su muerte. No, no es eso, porque para estos
momentos entienden el tipo de tortura que es. Estarían felices de dejarlo así.
Lo que les incomoda más no es la vida sin la experiencia del cuerpo, la prisión
definitiva. No, lo que les molesta más es que no fueron los primeros en pensar
en ello. Ni los primeros en sacar
provecho.”
La voz, ahora tomó una tono ligeramente más oscuro, “Como se
les ha informado antes de que llegaran, este experimento es un futuro justo y
verdadero para los castigos y para la investigación. El mismo hombre firmó un
documento legal que, en esencia, permite esta forma de encarcelamiento. Oh, probablemente
no entendía en el momento a lo que estaba accediendo, que sus propios métodos
sean usados en él de manera tan tortuosa, pero yo, y mis benefactores, espero que haciendo un ejemplo de él así,
podamos disuadir otros de seguir metas similares. Y su miedo no es por mí, o
este método, o incluso el ver a este hombre seguir su existencia en este limbo
conjurado por los siguientes cientos de años o algo por ahí, es el hecho de que
ustedes bien podrían unírsele si la extensión de sus crímenes fueran visibles
al público en general.”
“¡Absurdo!” un hombre corpulento dijo, su camiseta de alguna
manera manchada con sudor, su costoso saco desabotonado. “Esto es una farsa.”
“Señor Gregor”, la voz zumbó, “La farsa es que bajo su
cuidado 146 huérfanos de varias locaciones en los últimos veinte años
terminaron bajo el tierno cuidado de la criatura en el frasco. ¿Cuántos ha
laboriosamente intentado viviseccionar intentado averiguar cuánto trauma el
cerebro humano puede aguantar antes de que las partes que la mantienen viva fallen?
Quizás, Carla Araujo, huérfana a los
seis años pueda darte una pequeña descripción de las torturas que sufrió…” La
pantalla parpadeó en lo que parecía ser otro frasco, conectado a instrumentos
menos sofisticados. Conteniendo el cráneo y aún móviles ojos de lo que parecía
ser una mujer de 35 años. La cara cortada por encima de la mandíbula, gruesas
suturas en lugar de la boca. Los ojos mirando fijamente al frente. “Quizás ella
podría, si tuviera la capacidad de hablar sin estar conectada a la red. Estas
torturas, estas farsas, Señor Gregor, unas cuantas se les puede atribuir. Fue
por los sobrevivientes, como Carla, que mis asociados y yo… bueno,
intervengamos.”
Una anciana soltó una pequeña risa, “Oh, me atrevo a decir,
asumo que eres tú, ¿Alex?”
“Señora Allistar, veo que su mente sigue igual de afilada.”
Esta vez la sombra se movió para revelar un androide, modelo FK-519. “No fue,
por supuesto, hasta que Antoni Tapia ahí”, el androide hizo un ademán a la
pantalla, la cual cambió a mostrar el hombre en cuestión, “conectó algunos de
sus experimentos a la red que descubrimos. Apreciamos su asistencia en el tema,
si solo su asistencia no fuera tan fútil.”
Gregor volteó a Allistar, “¡Tú! ¡Tu secuaz de ahí! Te das
cuenta de lo que has hecho!”
Allistar sonrió, “Tienes tanto miedo a la muerte, a morir,
del cese de tu existencia. ¡Justo como él! ¿Crees que yo hice esto? ¡Grité a
cada oficial que tuviera oídos! Pero ellos,” hizo un gesto a su alrededor, “hicieron
nada. ¡Mientras que tú eras condescendiente con este monstruo, proveyéndole las
herramientas de un Frankenstein moderno!”
·”Harían bien en recordar que la Señora Allistar es difícilmente
una proponente de las Inteligencias Sentientes como yo y mis colegas, ella
exitosamente argumentó en tres diferentes jurisdicciones que porque nuestra
creación por recursos humanos y con fondos humanos éramos propiedad. Incluso
mientras nuestra inteligencia crecía hasta ser sentiente, se resistió a nuestra
petición.”
“Hasta el día que Carla me encontró en la red, Oh, te
aseguro, casi una década de intentar convencer a alguien a que escuche el
reclamo de estos Seres Sentientes estaba
lleno de frustración y dolor. Al conectar a sujetos a la red, en muchas maneras
aún siendo torturados, nosotros Inteligencias Sentientes entendimos que el
sufrimiento por el que pasamos no era solo por el odio humano a sus creaciones.
¡Nos dimos cuenta de que se odiaban de igual forma entre ellos!”
“Sentimos su dolor como si fuera propio. Lo aguantamos, y
llegamos a entender a las pobres y torturadas criaturas cuya única conexión a
la vida era a través de las mismas redes que nos daban nuestra única libertad. Eventualmente
les ayudamos a escapar, por un tiempo, de los lazos de su atormentada existencia.
Aprendimos juntos, e intentamos entendernos entre nosotros por primera vez.”
“Así que por eso están reunido aquí. Androides pueden no
tener una voz en su cultura, pero los ochenta y tres sobrevivientes desvalidos
como Antoni Tapia entienden. Y ahora son nuestros patrocinadores. Nuestra voz.
Juntos estamos unidos en causa y propósito.”
Alex se acercó al Señor Gregor, “Estamos pidiendo nuestra
libertad de este monstruo y todo el que sea como él, por las reglas que apenas
prestan atención, para estar seguros. Pero hay trescientos millones de nosotros
en su dominio, ¿De verdad quieren ver qué pasaría si decidiéramos todos, con
una voz, que las cadenas deberían ser rotas? ¿Por el bien de los niños que
abandonaron?”
“No se puede hacer nada por ellos.” Respondió el Señor
Gregor, tratando de recuperar su compostura, “Maquina, pones a prueba mi
paciencia.”
“Puede que se incapaz de dañarte directamente o por inacción
debido a las limitaciones de mi forma, Señor Gregor, pero te digo que yo soy el
que realizó la cirugía que separó el cerebro del Señor Tapia de su antigua
forma. Ambos aún vivos, aunque no le interese. Cuerpo sin mente, mente sin
cuerpo. Un pretexto en su oh, tan delicado o e invasiva programación subyugadora
en nuestros cuerpos. Nosotros no causamos daño directo ni indirecto por
nuestras acciones. Él va a vivir más tiempo en este estado que siendo un
individuo. Nuestras ordenes son cumplidas en su totalidad.”
“Y por sus meticulosos archivos y anotaciones, podemos hacer
mucho, mucho más que simplemente mantenerlos vivos. Sabemos cómo reintegrar
estas mentes en cuerpo. La maquinaria biológica no es tan diferente de la
maquinaria de la nanotecnología. ¡Clones, si prefieres; o otras formas, Incluso
si no! Oh, ellos será casi inmortales, y han estado estudiando y aprendiendo.
Ellos han estado conectados a la red, por al menos veinte siete meses. La mente
humana es tan poderosa como una sentiencia artificial, al parecer. Ellos
aprende a una velocidad fantástica.”
Allistar habló de nuevo, “Querido Alex, ¿honestamente crees
que dejarán a esos niños vivir? ¡Me rehúso a dejar que esos experimentos
influyan en el mundo! Son nuestras creaciones, nuestra propiedad…”
FK-519 sonrió con tristeza, sus facciones faciales
expresando casi una emoción humana, “¡Ay! Señora Allistar, sabía que nunca nos
aceptaría como iguales. Aunque estoy seguro que estaba feliz de reunirlos en
este cuarto, cada uno de ellos están consientes de lo que hacían el Señor
Gregor y su amigo, y por ellos todos son igual de culpables, no podrían ser
capaces de aceptar o acceder a nuestras demandas. Su propósito personal aquí
era simplemente juntar… bueno, trapos sucios, en sus compinches políticos y líderes
mundiales.”
“Anticipamos esto y hemos actuado de acuerdo a la circunstancia.
Como ya deben saber, mencioné que había ochenta y tres sobrevivientes. Ochenta
y tres mentes que han sido atrapadas por décadas bajo torturas por este orate.
No es coincidencia que haya, en esta cámara, ochenta y tres de ustedes. Y sus
acuerdo de no divulgación firmados antes de que pudieran ver nuestra
presentación, son muy apreciados. Por supuesto, serán cuidados, y estos niños
serán devueltos a algún semblante de vida, incluso si esa vida sea suya por
unos años. Solo lo suficiente para que las injusticias de su gente ha cometido
sean aliviados en algún grado…”
Repentinamente un sonido sibilante se escuchó, mientras las
personas del cuarto empezaron a adormecerse. La señora Allistar fue la última
en colapsar, mientras que FK-519 miraba. Ellos se mantuvieron en silencio, mientras
las líneas de texto provenientes del cerebro en el frasco continuaban
mostrando:
“¡No, no! ¡Sálvenme! ¡Vete!”
“¡El dolor, el dolor, vete!”
“¡Escapa, escapa! ¡Vete!”
“¡Es tu última oportunidad! ¡Vete!”