lunes, 17 de junio de 2013

El océano al final del pasadizo.

Cada persona, un océano inmensurable.
En la superficie, a simple vista, movida, dinámica fluida... Gran error.
Sólo es una muestra, algo bonito que ver, algo entretenido que admirar.
Sólo el resultado del mundo actuando sobre él.
¿Quién sabe como funciona en realidad?
¿Quién sabe que lo hizo moverse en primer lugar?
¿Quien sabe como poderlo cambiar?

Nadie se atreve a observar más allá. 
Un área desconocido para todos los demás, excepto para uno mismo.
Hundirse en los recuerdos que fluyen por debajo, corrientes disimuladas que generan tormentas o áreas muertas. 
Sentir como la presión va aumentando, esa sensación de empatía forzada al saber más.
Debería tener un patrón, una secuencia, una respuesta. Pero, no.
¿Quién sabe que los hace cambiar de repente? 

Múltiples factores, muchos actores, muchos momentos y muchos sentimientos.
Ni siquiera uno mismo se atreve a hundirse en las aguas turbias de su propio ser.
Solo disfrutar de la superficie sin complicarse en saber de si.
Tan ocupados por el exterior mutable, sin observar la profundidad porque es mejor así.
Sin saber de los misterios del abismo.
Esas preguntas que sólo los temerarios se atreven a buscar.
Sin tener un porque, sin saber un cuando, sin considerar el quizás.
Hundiendo e invadiendo más en el alma ajena.
Hasta que no puedan más.

Son sólo humanos, es la respuesta. Son sólo personas, es verdad.
Con límites y deseos. Que se esfuerzan y persiguen.

Nadie puede tocar el fondo del océano.
Tal vez no ahora.
Tal vez nunca.
Tal vez mañana.

Ni el mismo océano quiere que sepan todos su secretos.

¡Quédate! O si no...

- Hoy te ves mejor.
- Me siento mejor. No más analgésicos. No más pruebas. La pierna duele, pero puedo soportarlo. !Gran trabajo! Lo echare de menos. Quiero comenzar a extrañarlo ya mismo.
- No puedes irte hasta estar seguros de lo que tienes.
- Esta bien excepto por un detalle: puedo irme cuando quiera.
- Tienes historia de depresión moderada y control de la ira. No te vas a ir hasta que no seas un peligro para ti mismo a otros.
- Todos tenemos problemas. Como sea. No me esperan en otra parte.

martes, 4 de junio de 2013

Calor

Hermoso, !simplemente hermoso! Sublime. El ahora es tan interesante ver.
Terror. Miedo. Ansiedad. Tan cierto que esta destinado a fallar.

Han sido semanas difíciles. Ha habido dolor por más innecesario. Se siente tan vacío lo que antes tenía propósito.

Me derrumbó la noticia. Que exagerado suena ahora, en el momento algo completamente nuevo. Aburrido, completamente aburrido.

Días, semanas, meses, ahora planeados. El motivo es tan obtuso que es imposible de apoyar.

No tan grave. Pero el riesgo y la amenaza es real. Días pensando, horas en parques solo dejando pasar el momento. La paz que encuentras raramente. Ya no ese necesario.

La aguja ingresa mientras leo un libro que he querido probar por algún tiempo. No me apasiona, pero me interesa, me distrae de todo lo lúgubre. Las miradas tristes, el aura de desesperanza, las lágrimas, los familiares con culpa; muy incómodo. Muy adecuado. Me gusta bastante sino fuera porque aún no estoy aceptando mi condición. 

Salgo al frío. Solo. Agradable. Camino como siempre. Sin rumbo, sólo matando el tiempo prestado. Se me ocurren tantos lugares para ir, para hablar, para poder abrirme, tonterías.  Desearía ser escuchado, hablar de nuevo por horas mis tonterías, mis pensamientos ridículos, mis preocupaciones insignificantes y comunes. Saber que alguien puede verme como realmente estoy, escucharme y hablarme. Esa persona a la que le permito todo, la única persona que realmente confió. No! Verme así es patético. Me siento patético en su delante, como un sábado de ira y analgésicos. Mis deseos son irrelevante ahora. Sólo debí curarme, sólo eso importa. Sentirse especial es engañarse. A dónde quiera que vea es gris, el clima solo lo revela como es el mundo. No encuentro un lugar para sentirme en casa. Así qué caminare por ahí, sin suerte ni motivo.

Arde. Siento que en mi interior está en llamas, siento cada arteria, cada vena, cada minúsculo pedazo de mis entrañas quemándose. El frío es el único alivio, me quito la casaca y corro. Un efecto secundario. Sólo era eso, pero no me quita la molestia. Siento que quiero arrancarme la piel, quiero que este frío viento apague las infierno de mi interior.   Desearía tener uñas por una vez para hacerlo.

Ha pasado. ¿Cómo ha pasado? Merezco tanto dolor, y las probabilidades son tan reales. Me pregunto en todos los que sintieron lo mismo, en lo mucho que sufrieron, en el dolor y la impotencia. La destrucción que sentí en mi. La corrupción que lentamente muere con la esperanza de volver. Caminando por ahí, acechando por mi descuido.

Estoy cansado, me pregunto de que sirve tanto si estoy destinado a esto. Me aburre tanto sentir lo mismo. Pero esa sensación, fue hermosa. Sentir ese terror, el veneno de la curación lentamente matándome con mi enfermedad, maravilloso, hermoso, único. La aniquilación que se encuentra dormida, excitada con cada inyección. Una bestia enterrada por la vida luchando por existir.

No puedo dormir. No quiero dormir. Hay mucho más que hacer, mucho que leer, escribir, pintar, dibujar. No quiero terminar todo lo que mi antiguo yo quiso, deseo plasmar mis sensaciones en algo real y palpable. Plantar las semillas del mal en mis obras. Dejarlas para ver que pasa con ellas. Que mueran o vivan no me importa. Sólo la final destrucción en ellas.

Quiero vivir dormir, dejare que lo que venga, venga. No luchare contra nada, no esperaré nada. Ahora mismo todo esta en gris. Y se siente tan bien.

Jejeje. Los humanos son tan interesantes.

sábado, 1 de junio de 2013

Volteando a la derecha en el pasaje

Él no tiene conciencia de como empieza o como termina. Ella tiene interés solo del cuello para arriba. Él la ve como un hombre, que se pierde en su propia mente, debe ver a una mujer, completa. Ella lo ve como una mujer, interesada por sus palabras y acciones que le confiesa, observa un hombre, concreto. Él tiene miedo de llegar a arruinar sus momentos alegres. Ella teme que él la enamore. Ambos son solitarios, ambos detestan la soledad. Ninguno quiere cambiar, ninguno pide más que el otro aparezca en el carro al menos una vez en su día. 

Él no duda de que quiere o hace. Mantiene su ego al límite, precaución para que no se interponga en su pensar. Muestra juventud en una sonrisa, vejez cuando se concentra y transmuta con la situación. Su cabello moreno, terco, y con voluntad propia. Su cuerpo ha crecido a pesar de haber llegado a su límite de edad. Mantiene pequeñas rutinas que lo ayudan a mantenerse en forma, algunas más saludables que otras. Es un camaleón demasiado grande para camuflarse. Su vitalidad es sólo superado por su falta de sentido común y lo abstracto de su hablar. Su vestimenta es variada y sin orden, sin consistencia o estilo definido, clara muestra del parásito de la tristeza que se alimenta en los valles de su mente.

Ella solo vive sus días pensando en lo que hará de interesante. Se ama más que a nadie, y sabe que lo hace sanamente. Odia a todos por igual, y respeta a todos por igual, no habla ni se acerca. Su cuerpo es sensual y deseado por todos, ella lo detesta y lo descuida. Su altura intimida y su postura desafía. Un rostro delicado que resalta con su piel trigueña. Su cabello largo arreglado con el viento. No quiere ser notada por los ojos carnales de los hombres, lo muestra con el orgullo de un collar de diamantes. Es estática en su forma de ser y solo es superada por las estatuas que le gusta dibujar. Te habla con desdén puro y desprecio. Te discute con el interés de ver el final, sólo quieres divertirse. Se viste para mostrar sus atributos, burlándose de las miradas e ideas de sus admiradores. A veces le gusta ser práctica, otras veces solo se pone lo primero que ve.

Son sólo dos horas en el recorrido, ambos odiando mayo, son lo más reales que pueden. Todos los días coinciden en el paradero, todos los días se ignoran a conciencia. A inicio de mes, en el paradero, el chico le dice "hola", ella le dice "muérete". Ambos suben al carro y soportan a regañadientes la presencia del otro. Cuando el chico esta bajando, ella le dice "hasta mañana", él le dice "jódete".

Doce horas pasadas.

Él sube en su paradero de siempre, la encuentra sentada como siempre. Ella le dice "ven", él le responde "nunca". Al llegar a su paradero ambos bajan, y se miran. Se dan la espalda y él dice "no me vuelvas a hablar", ella responde "tu no me mandas".

Todos los días se llaman cuando uno llega al paradero, el otro solo cancela la llamada. Hablan de realidades que circundan la ciudad, sus familias, sus amigos, y a si mismos. Ella le habla de como deberían hacerse las cosas y las hipocresías del mundo, él muestra su cinismo y le muestra como nada cambiará. Ella lo presiona para sacar algo que no se haya escuchado antes, él solo le responde lo esperado. Lo abofetea, él responde con la misma moneda. "Ahora es una verdadera conversación". Se gritan. Se ignoran. Se ríen. Se preocupan. A veces se extrañan, otras veces no se aguantan. Su interés puede ser en sus libros de cada uno o sólo mirar pasar el tiempo y personas por la ventana. Corren en el frío para sudar las tristezas. Comen dulces y toman té para desahogar sus penas. Se visten para divertirse a costas del otro. Juegos inventados en el momento. Las probabilidades son infinitas para ambos, y son pocas al alcance de sus manos. Ella le muestra sus dibujos que tanto ama, él los quema. Él le muestra el arte de sus manos, ella los rompe. Se maravillan en la belleza de lo horrible y en lo liberador de su destrucción.

No tiene nombres, pero si tienen los números de teléfono de cada. Él es el 8 infinito que nunca se mantiene y la distrae. Ella es el 7 que hace su propia suerte y elude a todos. Sus límites son esos kilómetros entre paraderos, ni un paso más. No se buscan, sólo se esperan. No se soportan, se extrañan.
Se protegen y se exponen. Se admiran, y se repelen.

El desea escapar de esa prisión que se ha vuelto, ella también. Ambos saben que quieren pero no desean cambiar lo feliz. Ambos saben que quieren del otro, ambos no pueden pedirse eso. Son uno en mente, pero temen más allá. Temen la felicidad que sólo se burla de ellos.

Se desean como se deben desear un hombre y una mujer. Se tocan como deben hacer unos enemigos mortales. La distancia entre ellos es inviolable y eterna. La luz en sombras de sus almas que radia como una estrella falleciendo en la infinidad del universo. Se interesan y preocupan, se ignoran y superan.

Uno de ellos dará un paso que asustará al otro, el otro se asustará y ya no serán los desconocidos.

Se acaba mayo del odio, y un teléfono suena, contesta y se escucha una voz que dice "ven por mi", le responde "buena suerte".



Voluntad

Me encontré en problemas, me levanté.
Me sentía triste, salía.
Me traicionaron, me ayudé.

Busque ayuda. Sólo había promesas vacías, llamadas sin respuesta y deducciones masoquistas. No por eso menos reales.
Tantas palabras, que crean entendidos y sobreentendidos. Mensajes que arrojan señales encriptadas entre cómplices. Moldeado a la voluntad de este desconocido y familiar remitente.

Me enfermo, me trato.
Me da hambre, me cocino.
Me lastiman, me curo.
Me empeoro, me renuevo.

Entro en un nuevo ciclo de renacer.
Renacer con mi alma que no olvida ni perdona, que odia y resiente, que ama y cuida, que cura y lástima, que entrega y no pide, que resiente y sigue.

Sin lealtades ni creencias, sólo principios que me dan miedo romper. Promesas reales a situaciones ridículas.
Sólo queda seguir hacia adelante.