martes, 23 de abril de 2013
Cuando se resignó al cariño de su obligación
"Simplemente extraordinario" dijo la mujer americana. Volteó a su acompañante. "Sabes, era una una moda que había en los últimos años de siglo diecisiete, pintar a los niños con animales grotescos o inusuales. Pequeñas niñas sosteniendo ranas, niños con ratas de mascotas, esa clase de cosas. Supuestamente era una especie de reacción contra décadas de retratos familiares sacarínicos." Hizo un gesto a la pintura. "Pero eso, eso va más allá de cualquier cosa que haya visto. Que increíble arrebato de imaginación y nivel."
Su compañero, un hombre rechoncho con una barba y lentes, gruñó algo inaudible en respuesta. Tomó un sorbo de su martini y dio un paso adelante para observar más de cerca.
El Marqués Adrián Xitoa de Impuries esperaba amablemente a que ella terminara, una sonrisa burlona en sus labios. Muy suavemente, aclaró su garganta. La mujer saltó.
"Oh, Marqués" dijo ella, dándose vuelta. "Justo estaba mostrándole a mi esposo esta impresionante cuadro suyo. Es simplemente extraordinario. ¿Dónde lo encontró?
El marqués le dio su mirada irreprochable.
"Este cuadró ha estado en mi familia por generaciones." dijo. "Esta casi en lo correcto en su origen a finales del siglo diecisiete. Sin embargo, debe permitir,e corregirle en un pequeño detalle. El cuadro no es obra de la imaginación. Ha sido dibujado de la realidad."
Lo miró sin creerle por unos segundos y entonces reventó en una ruidosa carcajada.
"Oh, Don Adrián, es usted un bromista." ella dijo. "Casi le creí por un segundo. De la realidad, por supuesto. ¿Cuándo uno encontraría una criatura como esa?"
"Le aseguro, madam. Estoy hablando en serio." El Marqués dijo, no ofendido en lo más mínimo al parecer. "Este cuadró representa a un ancestro mío."
La mujer frunció el ceño, como si no estuviera segura si estaba siendo la víctima de una broma práctica.
"La pequeña niña es Maria Conciencia de Imuria y Xitoa. La criatura que esta sosteniendo es su hermano, Gonzalo Beltram."
"¿Su hermano?" exclamó la mujer.
"Así es." dijo el Marqués. "Verás, mi gran ancestro y su mujer, los padres de María y Gonzalo eran diabolistas. Mientras por fuera atendían a los rituales de la Iglesia Católica, tenían una extensa trata con demonios y otros espíritus. Las fortuna de mi familia, se dicen, son el producto de pactos que hicieron con los habitantes de los reinos infernales."
El hombre barbudo abandonó su examinación del cuadro y empezó a escuchar al Marqués con un aire de suma atención.
"Desafortunadamente." continuó el noble, "Don Jesús imprudentemente inten tó engañar a uno de los príncipes del infierno, un demonio llamado Derias. Parece que él le prometió al demonio que el podía disfrutar de los favores de su esposa a cambio de un objeto codiciado por Don Jesús; cuando Derias cobró su premio, él descubrió que el Marqués había sustituido a una sirvienta por la Marquésa. El demonio, enojado por ser engañado, llenó con su propia naturaleza demoniaca al hijo único de la pareja. Transformándolo en la criatura que ven ahí."
La mujer se estremeció.
"Que horrible" ella dijo, aparentemente olvidando que hace un momento ella había asumido que el Marqués esta bromeando.
"Entonces su ancestro debe ser esa pequeña niña" dijo el hombre barbudo. El Marqués meció su cabeza lentamente,
"No" dijo. "María Conciencia murió de una fiebre en su niñez poco después de que ese cuadró fuera creado."
La mujer americana frunció el ceño.
"Pero eso significaría..."
El Marqués haló la cortina de terciopelo rojo sobre el cuadro, escondiéndolo una vez más de la vista.
"Así es, madam" dijo. "Así es"
Hizo una gran reverencia a la mujer y su esposo y se retiró cojeando, dejando tras de si un aroma casi invisible a azufre.
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