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jueves, 26 de marzo de 2015

Primer café del día

Escucho la alarma sonar, el sonido de golpes en la puerta de metal.
Siento una fría caricia en mi hombro izquierdo, un agradable cambio de escenario.
Huelo un perfume a duraznos, clásico de ella, y el olor a sudor de verano que aún me impregna.
Veo que sigue nevando afuera, ojalá dejara de botar la antena cada mañana.
Hoy no se siente como un día para levantarse. Se siente igual que otro día.
Ella me patea en la abdomen: su saludo habitual. Me coloco el traje de análisis y dejo que observen mi alma con todos sus instrumentos y mediciones.
"¿Otra pesadilla?" Dice ella desde el otro lado del cuarto en tono sarcástico.
"Sí, desperté y vi tu cara." Le respondo a la vez que hace correr electricidad por mi cuerpo.
“Déjate de tonterías y revisa que ajuste bien el pectoral derecho esta vez.” Desearía que no fuera mi subordinada y como perro me trate de entrenar con cada orden.
“Revisa bien que no confundas mis vitales, nada de apuñaladas por la espalda y sin pulso no significa caído.” Misma queja que va a ignorar.
“Entonces no me des motivos y hagámoslo.” Inicia la máquina y siento como si sus ojos vieran cada rincón de mi ser a través de su pantalla.
"No veo nada diferente, estas listo." Ya era hora de que me quitara tantos sensores.

"¿Este año cuantos van a participar a la cacería?" Le pregunto mientras me acomodo en el muro de mi modulo, solo para sentir el frío en mi espalda. 
"No te incumbe, vendrán los habituales: veteranos, novatos como tu, reclutados, iniciados  y agentes libres. Todos los idiotas vienen a este día porque creen que saldrán para contarlo y poder vendernos a la empresa su botín. Ni siquiera una décima lo logrará, hay más actividad que el año pasado. ¿Lo recuerdas? A la primera hora ya era señuelo para el resto" Sigue con esa mirada asesina, será mejor no arriesgarse esta vez. 
"Sigues cuidando de mi equipo ¿no?" Conociéndola lo ha botado todo o vendido.  
"No estarías equivocado, pero sabia que volverías." ¿Acaso ahora lee mentes? "Todo esta de acuerdos a como me lo dejaste. De preferencia actualízate antes que el clima mejore, así que apúrate, te esperaré" Si ciertamente escuché eso, el infierno debe estar afuera de este contenedor, porque se ha congelado.
Se despide como saluda, esta vez la esquivo, la agarro de la nuca y casi pierde el equilibrio. Ciertamente, sigo igual que antes. 
"No más de eso, antes que pierda mi paciencia contigo." Un abrazo y esos ojos acongojados tan adorables eran lo ultimo que esperaba que hiciera; el rodillazo en la ingle, no tanto. "Acabemos con esto, párate. Tienes que estar listo." Se retira en dirección su modulo dejándome con una sensación tan familiar de paz; sus golpes y juegos me extrañaban. 

Esta todo como lo deje en ese viejo arcón. Mi traje, el arco, el flechero, la navaja, los bolsos y los zapatos. Se sienten más ligeros que antes. De hecho casi los siento como ropa normal. Lo mejoraron mientras no estuve o me he vuelto más capaz de llevarlo, aún tiene las marcas de la ultima vez, se siente más libre en los hombros. Hay nuevas flechas de aluminio y el arco se ve que ha sido cuidado a primera impresión, la cuerda tensa con facilidad y la madera no se muestras descuidado.  La navaja esta afilada y sin signos de oxidación, aún tiene mi nombre y antiguo rango. Los zapatos se sienten igual, una prueba rápida en el pasillo me demuestra que aún se pude hacer bastante con ellos, quisiera probarlos en la nieve, pero por ahora tendrá que bastarme como prueba este pequeño paseo.
Casi llegando a mi modulo, veo a Kanako en la maquina, debe ser hora de su condicionamiento, desearía que pudiera hacer un trabajo tan limpio como el resto y quitarle esas manías tan agresivas como con los demás. Debería ponerse algo en este frío, incluso si esta en esa calurosa maquina.
Deberé agradecerle después por mantener los bolsos con los medicamentos vigentes y que haya limpiado todo lo innecesario. Las correas se sienten nuevas y más fuertes, casi no siento que estén colgando de mi. Supongo que fui demasiado rudo con ella cuando me fui. En el espejo vuelvo a verme como antes, ese rostro taciturno listo para lo que vaya a pasar en la luna roja. Rayos, merece más que un gracias, tendremos que celebrar después. Solo queda colocar a Prometeo en la cintura, peinarme y colocarme el casco y la capa para estar listo. Debería ir a verla con un cobertor, no vaya a ser que se resfríe.

Al fin la encuentro en la cocina solo con su vestido y la ventana abierta. "Nos gusta el ambiente frío, pero creo que deberías tener más cuidado." Aún es difícil verle a los ojos. "Solo metete a la maquina y que te deje de importar, o me haces un favor y te largas de nuevo y no tendrás que sufrir vernos en esta realidad." Me dice con esos ojos vacíos. "No más. Ya tuve suficiente descanso de mi mismo, es hora de lidiar con todo como debe ser. No vamos a cambiar, seguiremos viniendo a lugares como estos por la misma razón, somos buenos en esto. Tu y yo. Somos igual de despreciables por creer que tuvimos otras oportunidades. Podemos guardar ilusiones y metas, pero no cambiará que alguna vez fuimos los que vinieron aquí por propia voluntad. Eventualmente volveremos a hacer lo que hacemos y celebraremos nuestra condena." Le cubro con el cobertor de su cuarto. "Te cubro si prometes no intentar apuñalarme la espalda esta vez." Me dice con una pequeña mueca que podría ser su sonrisa, el proceso no funciona del todo con ella y me alegra. "Lo haré si no enloqueces después de terminar de contar las ganancias." Le respondo para ver esos ojos fijos como los de una muñeca. Se da vuelta y retira a preparase en su modulo, mientras me quedo apoyado sobre el refrigerador viendo como la nieve entra y entierra la mesa y las sillas. Cierro la venta y me termino de tomar su tasa de descafeinado. Estos días serán interesante, no somos los mismos y seremos mejores.