miércoles, 31 de julio de 2013

Cuando llueve...

No confió en nadie. Es mi naturaleza, por así decir. Doy lo que puede pasar por confianza y camaradería, ayudo y apoyo, ofrezco consejo y guió. Podría decirse que tengo amigos y conocidos. Algunos los aprecio bastante y otros pasan por la vida. Hombres y mujeres sin diferencia. Amigos, enamoradas, amantes, familiares, etc. Pasan por mi vida y no todos pegan. Algunos se alejan, otros alejo, otros simplemente mueren. Pero a todos les pongo una regla, eventualmente me traicionarán. Harán algo que me lastimará, me olvidarán, mentirán o descartarán... Excepto a una persona.

Puedo decirte la verdad, puedo mentirte y ni siquiera me importará. Me interesaré por un rato y una vez que encuentro las secuencias, seguiré al siguiente problema. Me aprovecharé si necesito algo y haré que suceda. Simplemente no veo el porque de las amistades, o la necesidad de hacer cosas que no deseo. A veces coincido con otros, a veces las cosas pasan con naturalidad, a veces es bueno estar con personas y confiar. Sino funciona una vez, no es necesario intentar. No me importan mucho sus problemas, sólo que estén bien y que sean eficientes. A veces me engaño de que puedo ser el amigo que puedo ser con ellos. Pero no logro pasar de eso.

Ha habido momentos de soledad, buscados e indeseados. Personas me hicieron compañía y otras veces tuve que encontrar algo que me hiciera olvidar. Ha habido momentos de ira, que han sido canalizados y que también han sido descontrolados. He sido apuñalado, me han rasgado con balas, me dislocaron articulaciones, rajaron algunos huesos, apaleado con tubos, roto la nariz y dos ocasiones me preocupe por mi fertilidad. He gritado y he humillado, dañe susceptibilidades, usé vergüenzas y sus propias palabras para que me dejaran en paz. No me interesa tanto si me odian o no. La verdad y mi paz es lo único que me interesa. Si te lastiman es porque no pudiste controlarte, nadie puso una pistola en la cabeza. La debilidad de los demás no es de mi interés.

Hay una persona a quien le doy todo. Le aguanto todo y lo apoyo a que sea igual. No quiero presionar, aunque a veces sea así. Fracaso porque la entiendo y no soy lo que desea. Y sin embargo sigo así. Atado voluntariamente. No aguanto no saber de ella, no soporto no caerle bien, me hiere no estar a su lado, me hirió el estar a su lado. Estoy loco por intentarlo tanto con ella. No soporto ser alguien de turno, aunque me conformo con lo poco que quede. Patético y lamentable es mi persona por querer ser lastimado. Me apego a una probabilidad que es casi inverosímil. Una esperanza que me saca de mis dudas en lo que siento. Una realidad que anhelo en mi vida que pase. Pero siento que se me acaba la paciencia. La amo, más que a nadie, y siento que se aleja. Supongo que es natural que pase, quizás sea como los demás, pero nunca apliqué mi regla en ella. Confió en ella más que en cualquier otra persona, por ella pierdo sueños y ataca mis pensamientos. Es una parte de mi. Y me duele que se aleje, me duele que yo la aleje. 

Le he mentido, y me dolió demasiado. Me imagino su tristeza, me imagino su lágrima, me imagino su resentimiento y más. Me odio más por hacerlo. Me odio por intentarlo, me odio porque me odiará. Me odio por querer alejarme. No puedo soportarlo.

Mañana me despertare y me seguiré odiando. Me afeitaré y ella seguirá resintiéndome. Saldré de casa y ella sólo pensara en mi con amargura. Estaré en mis clases y yo desearé decirle la verdad y que me crea. Volveré a casa y quizás ella se preocupe. Haré mis cosas y ella ya se habrá olvidado. Quizás. No guardo tales esperanzas. Quizás esto sea lo que la haga alejarse definitivamente de mi, me aterra eso. Lo hecho, hecho está.

Desearía verla con tantas ganas. Ella quizás no.

Ya no importa.

Sólo dejaré que la lluvia caiga en mi, en estas noches sin nubes...


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