"Estas raro" es una frase con la me catalogan, pocos lo hacen, todos los que me conocen. No siento muchas presiones, mas que las me impongo. No siento alivio, mas que el que se me aparece. No siento angustia, a menos que sea por razones propias. Soy desconectado de lo normal, pero con gracias me gusta aparentar. No tengo mucho que contar, pero si mucho que expresar. Me cuesta hablar con normalidad, nunca le encontré la necesidad antes. Hago porque si y vivo por la suerte del mundo. Tengo metas al igual que otros y anhelos frustrados como todos, no me detienen. Comparto todo con los que confío, a ellos los cuento con una mano. Una de ellas la veo por mi salud, gracias por todo hasta ahora, escuchar y aconsejar.
Me gusta andar de noche, tiene cierta magia. No me molesta mucho ir acompañado, solo el tipo de compañía. Se siente una libertad, un tipo de paz en la caminata que el frió y la luna escapista solo puede dar. Camino la Lima descampada y abandonada, que al fin a las 2 AM aparece.
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Esta noche no fue de paz.
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Empiezo con un sentimiento de intranquilidad, esa sensación que normalmente me inician los instintos vagabundos. Siento la extraña combinación de emociones de uso, falta de pertenencia y satisfacción. Ni aquí, ni allá, ni alguien, ni nadie, solo yo con mi búsqueda de algo tan irreal, que no me molesta la verdad. Quiero llegar a donde puedo empezar con normalidad, a donde pueda ver el mar. Casualidad de casualidades, primero me arrebata el sueño. El aviso del cobrador me despierta en un lugar desconocido, se burlan de mi las probabilidades y me llevan a donde tantas veces temí volver. Amigos traidores, malosos y ladrones, fueron tiempos divertidos y de ganancia. Sus casas, su personas y voces a unos pocos metro de mi. Tan cerca del mar y lejos de la paz. No hay que hacer nada estúpido, doy la vuelta y cierro esta puerta de mi pasado. Siento la ira de tanto dolor, pero más alivio de continuar mi camino sin dificultades.
Me dicen que camino a zancadas, nunca me percato tanto de esos detalles. Solo me importa llegar a donde deseo. La zona en la que quiero vivir, (?!) que sea Jesús María. En el camino al fin me da hambre y veo una carretilla en una calle cualquiera. La mejor que he probado en semanas, una gaseosa y me siento recuperado. Entre casas y callejones pongo la música a volumen alto. Escucho las populares que me he bajado, las clásicas de piano que tengo para estudiar y las que siempre me alzan los ánimos. Jajaja hago un intento de tener ritmo en medio de la pista y me doy cuenta que ya llegue al Campo de Marte, tantos recuerdos en un año están acumulados, lo más parecido aun sueño que se escapó a la realidad pasó aquí. Me siento en una banca a pensar en todo lo que no me he permitido, en lo que haré y en lo que de verdad quisiera hacer. Pienso en el porque estoy aquí, no tengo un lugar de verdad que quiera estar ahora. Tengo un lugar para dormir, para relajarme, para asearme, para pasar el rato, para estudiar y para vagar. Pero no un lugar mío. Un lugar que diga que soy yo y que es para mi solo. La codicia de esos pensamientos me abruma un momento y luego me alegra, eso quiero, un lugar que represente quien soy. Camino y se siente diferente completamente, el día de la noche, el atestado de gente a el vacío completo. Prefiero que todo sea sin cambio, un espacio que posea una infinita repetición y una abismal soledad. Como el cielo que no cambiara, o las estrellas que siempre invisibles se encuentran ahí.
Se me acaba la batería del celular, no más música. Paseo cantando con las que me sé la letra, es un karaoke personal y callejero. BAM, nunca te olvidas de ese sonido, y siempre te asusta lo parecido. Dos sombras pasan por mi costado y en la esquina veo a alguien el suelo. Ya no recuerdo su cara ni lo que dijo, solo su polo verde manchado. Lloro por ti, desconocido, lloro por verte ahí. Lo siento, lo lamento tanto, no puedo ayudarte. Solo puedo verte, solo puedo llamar por ayuda, solo puedo gritar por algo que no pasará. Solo te puedo dejar ahí y verte pasar a algo mejor o peor o nada. Ya no eres alguien, eres algo que observar, algo que curiosear, algo que recoger, algo que disponer. Pude haber sido yo, no lo sé. Tal vez mi cantos locos les hicieron cambiar de blanco, no lo sé. Solo sé que sigo andando, con un atisbo de mortalidad. Me pregunto lo que hiciste para que te hicieran eso, donde podías haber estado, que estuviste pensando en caminar a ellos. Este es un horrible mundo a cualquier hora.
Quiero romper algo, quiero vengarte, quiero hacer algo. Solo eres un desconocido, solo es la emoción del momento. Quiero llegar a casa, quiero sentir paz, no solo un lugar para dormir, un lugar que pelear por llegar, un lugar que me juzgan. No quiero tener recuerdos de arriba ni abajo, ni cerca ni lejos, solo llegar a encontrar a quien de verdad me espera. Yo. Hasta ahora solo me interesaba los que permanecerían constante en mi vida, ahora solo me preocupo que tal vez lo bueno pase. El ahora es el ahora, y el mañana ya tiene fecha y precio.
Llego a la casa de mi cama, como algo ligero que apenas logro ver y preparar. Ya no falta mucho para la siguiente dosis del día. Y mientras trato de alcanzarlo de mi cómoda, pienso que recupero mis energías, solo es un sueño que ya paso como un espejismo. El espejismo que se disipa cuando decides ya no crees que es real al final. Al menos ahora las veré como son en realidad.
Si quieres vivir bien, tienes que cambiar e intentar cosas nuevas. He escuchado tus palabras tantas veces, que ya creo que es hora de hacerte caso. Cumplo mis promesas al final.

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